
Esperando la luz se sentó a fumar,
¿desde cuando? se dijo, no recordaba el humo a cigarrillo
en realidad nunca lo recordó,
ahí estaba echado en la solera, con los pies mojados
los focos de los autos lo enceguecían,
y la lluvia seguía cayendo,
gotas y gotas,
una micro que pasó ahí cerca derramó un charco de agua barrosa sobre él,
su abrigo, ese negro abrigo encontrado en una banca, ya no cubría lo sufuciente,
¿desde cuándo? se preguntaba,
y la verdad es que ya nada recordaba,
habían sido años,
años que ya a algún lugar no llegaba,
no tenia rumbo fijo, sólo caminaba entre plazas y plazas,
sentado de solera en solera,
y nadie lo veía, nadie lo miraba.
En su bolsillo aún tenía las llaves de su hogar,
allá fuera de la ciudad,
y junto a ellas el libro de las preguntas,
como si quien se dispone a encontrar respuestas sale a la búsqueda,
claro que él lo olvidó, como todos a aquel olvidaron.